ARTRITIS REACTIVA

¿Qué es?

La artritis reactiva es un tipo de espondiloartropatía, debida a la respuesta inmune desencadenada por una infección bacteriana, fundamentalmente localizada en el tracto gastrointestinal y urogenital. Se presentan con mayor frecuencia en pacientes que tienen el marcador genético HLA B27.

La asociación de artritis, uretritis no gonocócica y conjuntivitis fue descrita en 1916 y se denominó síndrome de Reiter. En la actualidad, este síndrome se considera una forma clínica de artritis reactiva.

¿Cuáles son los síntomas de la artritis reactiva?

Clínicamente, los pacientes afectados pueden presentar:

También presentan:

Las lesiones cutáneas son frecuentes, sobre todo, en plantas, palmas y región subungueal y se denominan queratodermia blenorrágica. A nivel de mucosas, pueden presentar úlceras en la boca y a nivel de pene (balanitis circinada).

Los síntomas más habituales son:

¿Cuáles son las causas de la artritis reactiva?

La causa exacta de la artritis reactiva no se conoce. Muy comúnmente, este síndrome se presenta en los hombres antes de los 40 años y se puede desarrollar después de una infección por Clamidia, Campylobacter, Salmonella o Yersinia.

Asimismo, ciertos genes pueden hacer que uno sea más propenso a desarrollar esta patología.

Este trastorno es raro en los niños pequeños, pero se puede presentar en los adolescentes.

¿Cómo se diagnostica la artritis reactiva?

No hay una única prueba que ayude al diagnóstico de las artritis reactivas. Al ser una enfermedad desencadenada por una infección bacteriana es necesaria la identificación del germen causante, aunque no siempre será posible. Para ello, se han de realizar cultivos de la uretra, faringe, de la orina, heces, etc.

También serán de gran ayuda serologías para determinadas bacterias y virus. Pero, la mayoría de los resultados serán negativos.

En la analítica, pueden estar aumentadas la velocidad de sedimentación (VSG) y la proteína C reactiva (PCR). El factor reumatoide es negativo. La radiología puede poner de manifiesto, desde aumento de partes blandas, hasta erosiones y pinzamiento de la interlínea articular. Pero, a veces, no se distingue de una espondilopatía anquilopoyética.

¿Cómo se tratan las artritis reactivas?

El tratamiento se realiza con antiinflamatorios no esteroideos para disminuir el dolor y/o la inflamación. Si se demuestra mediante cultivos un germen en la secreción uretral o en las heces, se realizará, además, un tratamiento antibiótico. La afectación ocular y dermatológica precisará un tratamiento específico.

Es importante fisioterapia concomitante para la afectación articular y de la columna con el fin de mantener lo mejor posible la movilidad.

En casos concretos, se precisa de un tratamiento con fármacos inmunosupresores (metotrexato, salazopyrina, anti-TNF).

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